BIOGRAFIA DE JOSÉ MARIA “EL TEMPRANILLO”


​Nació en pedanía de Lucena llamada Jauja en la Córdoba. Era hijo de Juan y María los cuales eran jornaleros, al igual que sus abuelos. José no tuvo estudios y desde muy niño tuvo que trabajar como jornalero junto a sus padres y al servicio de un señorito de la zona.
​Con tan solo 15 años empieza su vida como bandolero.

La causa tal modo de vida se encuentra el día 29 de septiembre de 1820 en la romería de San Miguel en donde mató a un hombre. Hay tres hipótesis sobre el crimen que cometió; la primera es la que José venga la muerte de su padre; la segunda vengando la violación de su madre ya viuda; y la tercera; la más convincente, es de la de José enamorado de Clara, una niña de Jauja. Al final de la romería hay un baile en donde hay un hombre adulto importuna a Clara, José se enfrenta al hombre y se bate en duelo de navajas, saliendo José victorioso al triunfar su navaja y asesinar su contrincante. El hecho se sabe y debe huir. Cogió el primer caballo que vio y se lanzó a los montes de Sierra Morena para sobrevivir.
​En sus primeros años como bandolero se dedico al contrabando y se incorporo a la banda de los “Siete niños de Écija”, los cuales se ganaban la vida robando a todos aquellos que se encontraban por la sierra. Aquí fue le apoderaron “El Tempranillo” tal vez por lo pronto que tuvo que huir de la justicia. En esta banda se encontraba José Ulloa, “el Tragabuches”, el cual era bandolero a causa de matar a su mujer y al amante de ésta. A pesar de estar durante unos años con esta banda, donde aprendió bastante, José era más inteligente y astuto como para servir a una banda y, con 18 años, creo la suya propia. Se especializo en asaltos a carruajes y diligencias, sobre todo de la Hacienda del Reino. El Rei Fernando VII no sabía cómo parar estas grandes oleadas de bandoleros que se estaban produciendo en el Sur de España y mandó grandes batallones especializados de soldados, llamados migueletes.
     
 
 
En 1835 con 20 años ya le seguía 14 hombres, todos mayores que él. Cualquiera que pasara por Sierra Morena tenía vérselas con él y su banda. Sin embargo, se le conocía como el “bandido bueno”, ya que era capaz de repartir más dinero a sus compañeros que a él mismo y si un pueblo estaba en situación precaria, él daba grandes dineros a cambio de refugio. En otras ocasiones ayudaba a la gente pobre, como a un arriero que llevaba un burro moribundo, ya que era lo único que poseía para trabajar y mantener a su numerosa familia “El Tempranillo” le propuso que comprara la mula del herrero de la zona por 1500 reales que el mismo le daba. El arriero compró la mula, y unos bandoleros fueron al día siguiente a pedir al herrero los 1500 reales, a lo que este tuvo que acceder al decir los bandoleros que venían de parte de “El Tempranillo”. Siempre luchó contra los caciques y los latifundistas. Muchos huidos de la justicia se unían a él y llegó a contar con 50 hombres, entre ellos “el Lero”, “el Venitas”, “el de la Torre” o “el Venitas”. Muchos de ellos eran Héroes de la Guerra de la independencia. Su golpe más famoso y espectacular fue en Écija, cuando asaltó y robó una gran diligencia que llevaba gran cantidad de dinero de Hacienda. Tenía una especie de servicio espionaje a lo largo de los pueblos donde la gente le informaba sobre los movimientos de los hombres del Rey. Asimismo, contaba con las informaciones del correveidile del gobernador de Sevilla, un individuo que atendía al nombre de Pedro Ignacio Ángulo Martín, natural de Salamanca, extremadamente inteligente y taimado.
      

 
 
 
Controló todos pasos de Sierra Morena y cobraba peaje a todo carruaje que quisiera adentrarse por aquellos parajes. Sus acciones legaron a recorrer no solo España sino también Europa lo que llevó a escritores como Prosper Mérimée el cual dijo: En España manda el Rey; pero en Sierra Morena manda “El Tempranillo” a escribir sobre él.
También le conocieron pintores como J.F. LEWIS que fue el que mejor le retrató, como un hombre de poca estatura, fuerte y con penetrantes ojos grises. Vestía con una chaqueta fina y camisa de algodón, y entre su faja siempre llevaba dos pistolones y dos navajas. Aparte de sus asaltos y delitos, se demostró que no era perverso ni asesino despiadado, como otros bandoleros conocidos Por ejemplo, trataba muy bien a las damas a las que robaba. Cuando asaltaba un carruaje era el primero en ayudarlas a bajar ofreciendo su brazo, luego se las llevaba a la sombra y les iba quitando las joyas mientras decía: Una tan bella no necesita estas alhajas y las damas suspiraban por él. Se casó con María Jerónima Francés, una joven bella gaditana, ella quedó embarazada y el 6 de enero de 1832 estaba a punto de parir en un cortijo de Grazalema cuando los migueles rodearon el cortijo y atacaron a la casa donde estaban el bandolero y su mujer. “El Tempranillo” respondió al ataque y los soldados del rey no se atrevían a asaltar la casa por miedo que hubiera más bandoleros. En medio de tantos disparos y pánico María, muy nerviosa, murió, en el parto y el niño recién nacido a duras penas sobrevivió. Viendo esta situación “El Tempranillo” actuó con rapidez, atándose el cuerpo de su amada muerta en la espalda, a su hijo en la faja y salió al galope del cortijo montado en su caballo en medio de los disparos de los migueletes sin resultar ni siquiera herido. Al día siguiente entregó el cadáver de María a la familia de esta y el 10 de enero fue a bautizar a su hijo en la iglesia de Grazalema. Cuando llegó aquí la gente estaba asustada por una posible represalia del bandolero, pero “El Tempranillo” no hizo nada y nadie llamó a las autoridades respetando así su dolor.
En agosto de 1832, Fernando VII dio el indulto a todos aquellos que quisieran servir a la ley y ser libres, liquidando a todos los bandoleros que no se unieran a la propuesta. “El Tempranillo” hablo con sus hombres diciéndoles que si le siguen serán libres y no serán arrestados, pero si no le seguían los buscaría y los llevaría a cadalso. “El Lero”,”el Venitas” y “el de la Torre” se le unieron, pero “el Veneno” dijo que lo buscaran, que nunca dejaría de ser lo que era. Así empezó una lucha entre bandoleros bien urdida por el rey. En diciembre de ese año cayó “el veneno”, siendo ajusticiado.
En plena lucha entre bandoleros, el día 23 de diciembre “El Tempranillo”, cerca de una hacienda que tenía en la Alameda se topó con una emboscada de un antiguo compañero, “el Barberillo”, quien le disparó hiriéndole mortalmente poniendo fin a su vida con 28 años.
DAVID        
 

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