AMADO/ODIADO TIOVIVO



 

Cuanto vivido, cuanto simplemente arrancado al calendario.

Hoy por fin, aquí estoy, frente a frente, para hablarte de tú a tú.

No soy tan valiente, hay truco, es fácil este acto de gallardía, porque aun siendo tú el de siempre, yo he cambiado (mejor dicho estoy en ello) y estoy aprendiendo que formas parte de mi dualidad, esa que me cuesta tanto aceptar a veces, me explican una y otra vez con distintas metáforas que no me empeñe en ralentizar tu mecanismo, ubicarte en otro lugar,  obviar tu existencia… todo ello seria un autoengaño absurdo que me provocaría un sufrimiento aún mayor. La opción es integrarte en mi vida, como lo que eres, parte de mí, darte tu lugar… después hablamos, la convivencia no es tan fácil.

 

Odiado Tiovivo

1º–Por fin estas aminorando la marcha y me bajo. Gasté una de mis fichas, sé porqué subí, pero han sido unas vueltas sin demasiada transcendencia. Ya he vuelto.

2º–Cuando me subo en esta marcha, lo hago sin pagar, no tengo ni idea de porqué estoy viajando, normalmente vengo de muy alto y caigo hasta aquí. Durante el camino todo es demasiado desconcertante, queda atrás tanto, tantos. Se que voy donde he estado en muchas ocasiones pero estás/estoy girando/cayendo demasiado deprisa y ya no queda nada de lo que poder despojarme.

3º–Tu tercera marcha, “velocidad de crucero”, tras la depresión grave, sufrimiento lineal. Sé que sufriré lo mismo que ayer y que mañana. Mis pupilas se acostumbran a la oscuridad, me incomoda que alguien/algo rompa mi silencio, mis movimientos, respiraciones…todo se reduce a la mínima expresión. No hay preguntas, respuestas, dudas, temores, errores,  nadie me hará daño, ni yo heriré a quienes quiero, no hay tic-tac, ya no saludo al sol, ya…solo esperar…

 

 

Amado Tiovivo

1º–La felicidad no es un estado constante, eso lo sabemos todos. Cuando tengo épocas en las que abundan momentos constructivos, felices, enriquecedores, compartidos con gentes varias que quiero, ya sean familia o no, empiezo a tener miedo, mucho, mucho miedo. Entonces te busco en mi interior, como se que estás conmigo, y busco a nuestra inquilina por excelencia. Cuando la veo montada en su caballito de honor, tan señorial, respiro…No Vuelo.

2º–Cuando estoy muy, muy, muy  cansada, por momentos te añoro para que en un acto de amor me lleves aunque no sea el momento al estado de velocidad de crucero.

 

Ya no te odiaré más. Siempre diré Mí. Te amaré solo para no volar. Aunque no te odie sé que subiré de vez en cuando, intentaré que sea con una de mis fichas, aun así no serán de fácil acceso. Si me subo sin pagar sabes que son palabras mayores pero haré lo que esté en mi mano para evitarlo o hacerlo más breve posible el viaje.

Por encima de todo, te Acepto Mi Tiovivo como parte de mí pero pienso dedicar, muchísimas, muchísimas energías a luchar por todo lo que pueda conseguir el todo de mi. Soy feliz, en estos últimos meses. No he aprendido aún a asumir por qué me siento a veces demasiado, demasiado malentendida, diferente, sola,(me pasaba en el mundo exterior igualmente) de no encontrar mi sitio, supongo que es un problema de aceptación,  estoy consiguiendo despertar, hacer cosas, mejor, peor, con mis errores, aprender de todos y de todo…de vez en cuando me subo en mi tiovivo en la marcha uno, eso es para mi casi inevitable, puedo mejorar el tiempo, bajar la marca. Muy poco antes de entrar aquí estuve en otras marchas más penosas.

 

Gracias a todos.

Espero compartir la próxima vez algo un poco más divertido.

 

 

Susana.

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